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martes, 29 de marzo de 2011

Conociendo a Jesucristo: la trayectoria pública de Jesús


Desde la encomienda de Barcelona abordamos nuevamente el apartado destinado a conocer mejor a la vida y obra de Nuestro Señor Jesucristo.

Para ello hemos seleccionado un texto del libro “Jesus Christ” del teólogo J.R. Porter.

Desde este humilde rincón, confiamos que encontraréis amena su lectura.

Escena pictórica del evangelio de Juan, donde Jesús expulsa a los mercaderes del Templo de Jerusalén.

Según los evangelios, la carrera pública de Jesús se divide en tres etapas distintas: el ministerio de Galilea, el viaje a Jerusalén y los sucesos finales de su vida. Durante el ministerio en Galilea, la actividad de Jesús se limitó a una pequeña zona de la costa oeste del lago y las montañas circundantes; ocasionalmente también realizó visitas fuera de Galilea.

Es poco probable que los evangelistas intentaran presentar una secuencia cronológica exacta en sus relatos sobre los dichos y obras de Jesús. En el Evangelio según Marcos los sucesos no siguen un orden y, asumiendo que Mateo y Lucas tuvieron presente la obra de Marcos, evidentemente se sintieron libres para cambiar el orden y el escenario de las secciones individuales que forman la narración de Marcos. No obstante, los tres sinópticos coinciden en que el ministerio de Galilea llegó a su fin con la decisión de Jesús de viajar a Jerusalén, un viaje que le llevó hacia el sur, a lo largo del río Jordán (Mc 10, 1; Mt 19, 1), probablemente con el fin de evitar la ruta directa a través de la hostil Samaria (Lc 9, 51-56; 17-11). Lucas desarrolla este viaje en una extensa narración (Lc 9, 51- 19, 27).

Tomados como un todo, Mateo, Marcos y Lucas presentan una imagen de Jesús marcadamente diferente a la de Juan. El Cuarto Evangelio habla de un ministerio de dos años o más, lo que con frecuencia ha sido contrastado con los sinópticos, en los cuales se menciona sólo una visita a Jerusalén, con motivo de la Pascua, lo que parece implicar un ministerio de un años o menos. Puede que las diferencias no sean completamente irreconciliables, ya que todos los evangelistas están más preocupados por la teología que por una cronología precisa.

Para Juan, cada festividad judía revela una parte de la importancia de Jesús. Por ejemplo, Jesús representa al cordero de sacrificio de la Pascua (Jn 1, 29; 36). En los evangelios sinópticos, el último viaje de Jesús a Jerusalén no tiene importancia porque iba a celebrar la Pascua, sino porque era el momento en que iba a encontrarse con la muerte (Mc 10, 33 y paralelos). El único significado relacionado con esta particular visita a Jerusalén no excluye necesariamente la posibilidad de que Jesús, como judío devoto, hubiera visitado la ciudad en otras ocasiones para observar ciertas fiestas judías. La ley judía (Dt 16, 16-17) invitaba a todos los varones a visitar el Templo durante las fiestas de Pascua, Pentecostés y Tabernáculos, las llamadas “fiestas de peregrinaje”. Aunque parece improbable, por razones prácticas, que todo varón judío estuviera realmente obligado a dejar su casa tres veces al año, sin lugar a dudas se consideraba un mérito cumplir con el mandamiento bíblico siempre que las circunstancias lo permitieran.

El ministerio de Jesús en el evangelio de Juan

Según Juan, Jesús inició su ministerio en Judea y la región de Perea de la vecina Transjordania (Jn 3, 22; 26) y habitualmente se movió entre esta zona y Galilea. Pero la mayor parte del ministerio de Jesús, según el Cuarto Evangelio, se desarrolló en Jerusalén y sus alrededores. Jesús visitó la ciudad en ocasión de la Pascua y otras importantes fiestas judías y en la mayoría de estas ocasiones visitó el Templo.

El evangelista menciona tres Pascuas y otras tres festividades. Si se considera que ocurrieron en estricta sucesión, es posible reconstruir una cronología bastante precisa de la vida de Jesús durante dos o más años.

El primer año incluyó una visita a Jerusalén en primavera con motivo de la Pascua (Jn 2, 13) y otra visita con ocasión de una fiesta no especificada (Jn 5, 1), además de la fiesta de las semanas (Pentecostés, siete semanas después de la Pascua) o quizás con mayor probabilidad, la festividad del Año Nuevo (a principios de otoño).

Al año siguiente, Jesús alimentó a la muchedumbre en Galilea cerca de la Pascua (Jn 6, 4) y se dice que estuvo en Jerusalén para la fiesta de la Dedicación en diciembre (Jn 10, 22), y quizás permaneció en la ciudad desde la fiesta de los Tabernáculos en otoño.

El tercer año, después de visitar Perea (Jn 10, 40), Betania (Jn 11, 1-43) y una ciudad cerca del desierto de Judea (Jn 11, 54), Jesús regresó a Jerusalén para su última Pascua (Jn 12, 1; 13, 1).

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